Cómo articular la ESI con organismos especializados para construir respuestas institucionales ante las violencias digitales que afectan a niñas, niños y adolescentes.
- Por qué la escuela no puede abordar sola las violencias digitales
- Qué formas de vulneración digital afectan más a NNyA en la actualidad
- Cómo creció la demanda de intervención educativa entre 2022 y 2024
- Cinco claves para una intervención pedagógica integral y corresponsable
Punto de partida
La Educación Sexual Integral constituye una política pública fundamental para la promoción de derechos, la prevención de las violencias y el fortalecimiento de la ciudadanía democrática. En el contexto actual, atravesado por la expansión de las tecnologías digitales y por nuevas formas de vinculación entre niñas, niños, adolescentes, familias e instituciones, resulta necesario actualizar los modos de intervención pedagógica, institucional y comunitaria.
Las instituciones educativas ocupan un lugar privilegiado para la detección temprana, la prevención y el acompañamiento de situaciones de vulneración de derechos. En particular, la ESI habilita espacios de diálogo, reflexión y cuidado que permiten trabajar con niñas, niños y adolescentes en torno al cuerpo, la afectividad, los vínculos, la perspectiva de género, la diversidad y el ejercicio de derechos.
"La ciudadanía digital debe ser comprendida como parte de la formación integral. No se trata únicamente de enseñar el uso técnico de dispositivos, sino de promover criterios éticos, críticos y responsables para habitar los entornos digitales."
— Autora, ponencia p. 2La propuesta parte de una premisa central: las violencias que afectan a niñas, niños y adolescentes no pueden ser abordadas de manera aislada ni exclusivamente desde una institución. Requieren respuestas integrales, sostenidas y corresponsables, capaces de articular la dimensión pedagógica, la protección de derechos, la intervención profesional especializada y la participación comunitaria.
Objetivo de la propuesta
El objetivo general fue contribuir al fortalecimiento de las políticas públicas orientadas a la prevención de las distintas formas de violencia, con especial atención a aquellas mediadas por tecnologías digitales. Se plantearon cuatro líneas de acción:
- 1Favorecer la articulación entre distintos sectores del Estado para fortalecer la implementación de políticas públicas vinculadas con ESI, protección de derechos y prevención de violencias.
- 2Intercambiar herramientas teórico-prácticas que faciliten la detección temprana de situaciones de vulneración.
- 3Abordar las violencias digitales desde una perspectiva integral, multidisciplinaria y situada.
- 4Propiciar canales de comunicación interinstitucional efectivos frente a situaciones de riesgo o vulneración de derechos.
Marco de trabajo
El abordaje se sostuvo desde una perspectiva exploratoria y descriptiva, articulando el análisis de datos provenientes de situaciones recibidas por la Línea 137 del Programa Las Víctimas contra las Violencias y los registros producidos en talleres de sensibilización desarrollados en instituciones educativas.
"El fortalecimiento de políticas públicas como la ESI y los programas especializados de atención a víctimas resulta clave para prevenir las violencias en general y, en particular, aquellas que se producen o amplifican en entornos digitales."
— Hipótesis central del trabajo, p. 3Desde esta perspectiva, la escuela no aparece como una institución aislada, sino como parte de una trama comunitaria más amplia. La intervención educativa se potencia cuando se vincula con organismos especializados, dispositivos territoriales, equipos interdisciplinarios y políticas públicas orientadas a la protección integral de derechos.
ESI e intersectorialidad
La Ley Nacional de Educación Sexual Integral N.º 26.150 establece que la ESI debe articular aspectos biológicos, psicológicos, sociales, afectivos y éticos. Esta definición permite comprender que la sexualidad no puede reducirse a una dimensión meramente biológica, sino que forma parte de la constitución subjetiva, vincular y social de las personas.
En este sentido, trabajar la ESI supone construir condiciones institucionales para que niñas, niños y adolescentes puedan reconocer sus derechos, identificar situaciones de vulneración, pedir ayuda y participar en vínculos más igualitarios y respetuosos.
"La intersectorialidad resulta un principio organizador fundamental. Las problemáticas vinculadas con violencias familiares, sexuales, de género o digitales suelen presentar múltiples dimensiones y requieren intervenciones coordinadas."
— Autora, ponencia p. 5La articulación entre escuela, organismos de protección, programas estatales, equipos de orientación, salud, justicia y dispositivos comunitarios permite construir respuestas más oportunas, cuidadosas y eficaces.
Violencias digitales y ciudadanía digital
Las violencias digitales pueden comprenderse como aquellas formas de vulneración de derechos que se producen mediante servicios digitales, plataformas, redes sociales o dispositivos tecnológicos, y que pueden generar daños psicológicos, emocionales, sociales o afectar la privacidad y la imagen de las personas.
Entre las situaciones más frecuentes se encuentran:
- Grooming
- Ciberacoso
- Difusión no consentida de imágenes
- Amenazas o intimidaciones en redes
- Circulación de contenidos violentos
- Exposición de datos personales
- Captación o manipulación de NNyA en entornos digitales
Frente a estas problemáticas, la ESI ofrece un marco pedagógico privilegiado para trabajar el consentimiento, el cuidado del cuerpo, la intimidad, la afectividad, la construcción de vínculos respetuosos y el ejercicio de derechos también en la vida digital. La ciudadanía digital implica formar sujetos capaces de acceder, comprender, analizar, producir y utilizar el entorno digital de manera crítica, ética, creativa y responsable.
El lugar de la escuela
La escuela constituye un espacio estratégico para la prevención. No solo porque trabaja cotidianamente con niñas, niños y adolescentes, sino porque puede construir dispositivos de escucha, confianza y acompañamiento.
Los talleres desarrollados en instituciones educativas evidenciaron que la presencia de equipos externos especializados puede favorecer la circulación de la palabra y habilitar relatos de situaciones vividas o cercanas. En muchos casos, estos espacios permiten que estudiantes, docentes, familias o equipos institucionales identifiquen problemáticas que hasta ese momento permanecían invisibilizadas o naturalizadas.
"Las acciones de prevención no deberían pensarse como intervenciones aisladas, sino como parte de proyectos pedagógicos institucionales sostenidos en el tiempo."
— Autora, ponencia p. 7Aportes de la experiencia
El análisis de las acciones de prevención realizadas por el Programa Las Víctimas contra las Violencias muestra un crecimiento significativo de los encuentros de sensibilización en ámbitos educativos:
Este crecimiento evidencia la importancia de consolidar vínculos interinstitucionales que favorezcan la promoción de derechos y la prevención de violencias. La articulación con dispositivos territoriales, como los Centros de Acceso a la Justicia, también muestra que la presencia del Estado en el territorio fortalece las posibilidades de intervención, orientación y acompañamiento.
Claves para una intervención pedagógica integral
- 1Construir una mirada adulta corresponsable. Las situaciones de vulneración no deben recaer exclusivamente sobre la escuela ni sobre una persona individual. Requieren acuerdos institucionales, criterios compartidos y articulación con los organismos correspondientes.
- 2Promover primeras escuchas cuidadosas. Ante el relato de una situación de violencia, resulta fundamental habilitar una escucha empática, atenta y libre de prejuicios, evitando prácticas de revictimización.
- 3Integrar las violencias digitales en la ESI. El abordaje de ciudadanía digital, grooming, cuidado de la intimidad, consentimiento y vínculos en redes debe formar parte de las propuestas pedagógicas institucionales.
- 4Fortalecer la formación docente. La ESI exige información veraz, actualizada, pertinente y situada en el marco normativo vigente. No se trata de emitir opiniones personales, sino de garantizar derechos desde una perspectiva pedagógica y profesional.
- 5Articular con organismos especializados. La intersectorialidad permite fortalecer las respuestas institucionales, especialmente frente a situaciones complejas que requieren orientación jurídica, psicosocial, sanitaria o de protección de derechos.
Conclusiones
La ESI constituye una política pública imprescindible para la prevención de las violencias y la promoción de derechos. Su potencia radica en que permite abordar de manera integral las dimensiones corporales, afectivas, vinculares, sociales, éticas y digitales de la experiencia de niñas, niños y adolescentes.
En el contexto actual, las violencias digitales demandan nuevas herramientas pedagógicas e institucionales. El crecimiento de las consultas y situaciones vinculadas con entornos digitales evidencia la necesidad de fortalecer la ciudadanía digital como parte de la formación integral.
"La prevención de las violencias no puede limitarse a intervenciones puntuales ni a respuestas posteriores al conflicto. Requiere políticas públicas sostenidas, formación docente, trabajo comunitario, presencia territorial y proyectos pedagógicos capaces de construir una cultura institucional del cuidado."
— Autora, conclusionesLa experiencia presentada permite afirmar que las acciones intersectoriales fortalecen tanto a las instituciones educativas como a los programas especializados. Cuando la escuela articula con otros organismos del Estado, se amplían las posibilidades de prevención, detección temprana, orientación y acompañamiento.
Vukusic, K. (2025). ESI, comunidad y prevención de las violencias digitales. Ponencia presentada en el Primer Congreso Provincial de Educación Sexual Integral, La Plata, Buenos Aires, Argentina.